Mi corazón irá lejos de mi alma, lejos de mi cuerpo.
Mi corazón irá lejos de mi alma, lejos de mi cuerpo.
Con una flecha viajará hasta el espacio donde se quedará en el frío vacío oscuro de la nada.
Porque no soporto el dolor que siento en mi pecho, y que queme a veces tanto como lava.
Lentamente solo me queda muchas veces tragarlo como un haba, cuando intenta escaparse dando golpes por las paredes de mi rabia.
Me parece tan incordioso, tan desesperado, tan inquieto, tan malcriado.
Demasiado frenético hasta para mí.
Solo quisiera estuviera lleno de "droga" o de ese elixir que lo hace solamente sentir como si una cascada dorada de calma lo cubriese.
Sentir por completo, sentir demasiado, doble filo, doble encanto.
Claro oscuro, duro y blando.
Hasta que deje de latir por latir tanto, aunque a veces quede petrificado.
A veces disperso, a veces intacto, pero nunca del todo magro.
Amor es por lo que vale, amor es por lo único que aún lo tengo dentro.
Aunque a veces solo quisiera se fuera lejos, cerrar los ojos no lo calmará ni lo dejará seco como un desierto.
Más cierto es que donde aún quede un pequeño oasis y una semilla, siempre encontrará una flor que germina, una luz que ilumina, por más que mis días se vuelvan una tumba sin salida.
En las tinieblas está pero cuál una estrella, palpitanto, roja, intensa y moribunda, gritando que quiere explotar.
Lástima no creo que su muerte signifique una super nova, quizás al final solo sea un agujero negro que engulla la poca luz que queda en mi universo.
Y sí ese día llega quizás mi alma como si de la vía láctea se tratase, no le será suficiente, porque este agujero negro estaría tan hambriento que devoraría todo hasta el sufrimiento. Hasta el final cuando no quede nada, como nada quizás debía ser en un comienzo.
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